FUNDACIÓN TU NUEVA ALEGRÍA

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domingo, 10 de junio de 2012



Sonríe aunque estés llorando

Salmos 126: 5, 6 “Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.
Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas”

Esta mañana me acerque a una persona a charlar como normalmente lo hago y cuando me percate en sus ojos pude notar que lloraba, en ese momento le dije, no te preocupes sonríe porque la vida es larga y Dios te ama.

En ese mismo instante Dios coloco en mi mente la frase: “Sonríe aunque estés llorando” y me puso en mi corazón que tenía que escribir de eso.

Y es que la situaciones de la vida son duras y eso nadie lo puede negar, pero es lindo también saber en medio de todo eso que tenemos un Dios Todopoderoso al cual nada se le escapa.

Posiblemente este enfrentando una situación de esas que te sacan las lagrimas en donde por mas que quieras no le vez por donde este la solución, y es que para lo que nosotros es distorsionado y opaco, para Dios esta mas claro que el agua.
La Palabra del Señor dice en Romanos 8:28 “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”.
Esta es una cláusula en donde nos asegura que para aquellos que amamos a Dios no tenemos que preocuparnos a futuro, pues todas las cosas nos ayudaran para bien.

Llorar no es malo, al contrario considero que es una buena oportunidad para desahogarte de las situaciones que puedan venir a tu vida, pero aun en medio de tu llanto no debes perder la sonrisa.

No puedes perder tu sonrisa porque Dios ha prometido estar contigo en todo momento, en Josué 1:9 leemos: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”.

Y es que es reconfortable saber que Dios tiene el cuidado de nosotros y eso lo podemos leer en Mateo 6:26 “Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?”.

Amados no perdamos la sonrisa en medio de nuestro llanto, es paradójico pero es necesario entender que el llanto puede desaparecer, pero la sonrisa en nuestra boca nunca. Pablo decía: “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.” 2 Corintios 4: 17, 18.

No pierdas la sonrisa porque en medio de TODO eso que estas pasando debes tener la certeza y la seguridad de que DIOS NO TE HA ABANDONADO y es esa certeza y seguridad la que tiene que producir una hermosa y brillante sonrisa en tu rostro, no por las tribulaciones que estas pasando, sino por el resultado asegurado que tendrás en el Señor.

Llora si quieres, pero no te olvides de sonreír, porque la respuesta de Dios esta a las puertas.

viernes, 1 de junio de 2012

El Peligro de ceder territorio al enemigo



El peligro de ceder territorio al enemigo...
 Lectura Bíblica 2da. Reyes 18:13-24

Cierto día mientras distribuíamos folletos con mensajes sobre el evangelio en proximidades del río Cauca, al oriente de Cali, Colombia, nos encontramos con un drama humano sin igual en medio de la miseria.
Había un hombre que aparentaba más de sesenta años. Cuando un joven de nuestra organización le iba a compartir la Palabra de Salvación, resultó que conocía muchos más versículos Bíblicos que el joven. Al profundizar más en la conversación, resultó que el mendigo había sido pastor.

Nos contó que cuando su ministerio avanzaba victorioso y cada día evidenciaba más expansión en la ciudad, se dejó seducir por el pecado y cayó en adulterio. Abandonó su familia y el Pastorado para irse tras la mujer que finalmente, también a él lo abandonó.
Todo salió mal, terminó en desgracia y allí estaba frente a nuestros ojos, arrinconado, sin esperanza, viviendo de recoger desperdicios...

Si nos desprendemos de Dios, vivimos las consecuencias

Un problema del cristiano hoy día es olvidar que no por un día sino por siempre y en todo momento, debemos estar asidos de la mano de nuestro Señor Jesucristo. Cuando dejamos de depender de Dios, comienzan las dificultades.
Esto fue lo que ocurrió con uno de los reyes más prósperos de Judá. Ezequías había sido Bendecido y prosperado por el Señor, pero cuando se separó del Creador, llegaron los problemas.

La Escritura dice que:
“A los catorce años del rey Ezequías, subió Senaquerib rey de Asiria contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las tomó” (2da. Reyes 18:13). El monarca asirio era un gran guerrero. La historia menciona que conquistó gran parte de lo que se conoce como Arabia, Irak, Irán, entre otros territorios. En aquella época, uno de sus orgullos fue tomar la ciudad judía de Laquis.

No podemos ceder terreno al enemigo...

He conocido cristianos que tras servir al Señor, vuelven atrás y terminan en una vida disipada y pecaminosa. Le dieron espacio a Satanás, cayeron en la tentación de la mundanalidad y pagaron las consecuencias. Igual ocurrió con el rey Ezequías:
“Entonces... envió a decir al rey de Asiria que estaba en Laquis: Yo he pecado; apártate de mi, y haré todo lo que me impongas. Y el rey de Asiria impuso a Ezequías rey de Judá trescientos talentos de plata, y treinta talentos de oro” (versículo 14).

Si le abrimos portillos y huecos en el vallado, el enemigo espiritual tomará ventaja. Es como un luchador tramposo; busca el descuido de su contendor para atacarle. Y lo hace.
Igual ocurre con el mundo: Si jugamos con el fuego, nos quemamos. Si queremos participar de los placeres que nos ofrece la sociedad sin dejar de ser cristianos, nos engañamos y corremos el peligro de caer espiritualmente en la vida de fracaso de la que nos sacó el Señor Jesucristo.

Lo santo no se debe ni tiene que profanar

Todo aquello que consagramos para Dios, debe ser siempre para Él. Si le consagramos nuestra vida, si pactamos vivir en santidad delante de Su presencia (no en nuestras fuerzas sino con la ayuda Divina), debemos conservarnos en santidad, apartados del mal...

Lo grave es claudicar a nuestra palabra porque de nuevo nos veremos involucramos en el mundo de pecado, y le otorgamos al enemigo todo lo que por siempre debe corresponder sólo a Dios.

Así lo hizo el rey con su opresor Senaquerib. “Dio, por tanto, Ezequías toda la plata que fue hallada en la casa de Jehová, y en los tesoros de la casa real. Entonces Ezequías quitó el oro de las puertas del templo y de los quiciales que el mismo rey Ezequías había cubierto de oro, y lo dio al rey de Asiria” (versículos 15 y 16).

Si cedemos terreno, el enemigo pedirá más...

Cuando dejamos de orar, de leer la Biblia, de congregarnos, le concedemos terreno a Satanás. Y él no desaprovecha oportunidad.  Por el contrario, siempre nos pedirá más. Ezequías recibió un nuevo requerimiento de su opresor, el rey Senaquerib: “¿Cómo, pues, podrás resistir a un capitán, al menor de los siervos de mi señor, aunque estés confiado en Egipto con sus carros y gente de a caballo?” (Versículo 24).

¿Qué hacer ante una situación así? Esta pregunta la he escuchado muchas veces. Y de entrada permítame decirle que sí hay salida.
Primero, es necesario que haya un arrepentimiento sincero en nuestro corazón.
El segundo paso es pedir a Dios que tome control de nuestra vida...

Usted no puede seguir con esas ataduras, producto de caer de nuevo en el pecado. ¡Corte todo lazo de mundanalidad que le impide caminar rectamente delante del Señor! Dios espera una entrega absoluta. Es hora de comenzar ya...

Ah, y no olvide que es necesario deshacernos de todo aquello que nos puede recordar el pasado cuando estábamos inmersos en el pecado voluntario.
Todo lo que nos evoque esa existencia miserable, debemos cortarlo y botar fuera todo recuerdo...

Dios les continúe Bendiciendo grandemente.