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sábado, 12 de noviembre de 2016

¿CÓMO DEBO AMAR A MI MARIDO?


¿CÓMO DEBO AMAR A MI MARIDO?

Por lo regular, a los hombres es más sencillo que a las mujeres de complacer en lo que al amor se refiere.
Algunos “estudiosos” afirman que la fórmula es “amor, sexo y comida”, es decir que asumen que el varón no necesita más que eso para sentirse amado, mientras que en el caso de la mujer la fórmula contempla una serie de elementos interminables.
Sin embargo pese a que esta aseveración es incorrecta, es parte de la misma imagen que la sociedad proyecta del varón, pues a lo largo de la historia el hombre refleja el valor, la frialdad, la dureza de corazón, y otra serie de “atributos” que lejos están de reflejar la verdadera característica de este género, ya que en su condición humana, al igual que la mujer tiene fuertes necesidades afectivas, tanto de dar amor, como de recibirlo.

No podemos apartarnos del hecho que la naturaleza del hombre esta orientada hacia la objetividad, de ahí que el varón responde mejor a los estímulos que puede percibir con claridad, sean visuales, auditivos, táctiles, olfativos y gustativos. Mientras que la naturaleza de la mujer está mayormente orientada hacia la subjetividad, reaccionando a estímulos tales como el romanticismo, los detalles, las palabras bonitas, obsequios, etc...

La Palabra de Dios enseña lo siguiente:

<22> Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor;
<23> porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.
<24> Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
<25> Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
<26> para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,
<27> a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.
<28> Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.
<29> Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia,
<30> porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.
<31> Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.
<32> Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.
<33> Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.” (Efesios 5:22-33).

En el pasaje anterior podemos ver que tanto el varón como la mujer tienen obligaciones dentro del matrimonio, estas las podemos resumir en una sola palabra: “AMARSEN”.
Por lo tanto, así como el hombre tiene la obligación delante de Dios de comprender las necesidades afectivas (y subjetivas) de su mujer, las esposas, por su parte tienen la obligación de comprender las necesidades afectivas (y objetivas) del esposo.

Dada la naturaleza del varón, a este le agrada que su esposa siempre luzca bella para él, lo que implica que la mujer debe hacer un esfuerzo por agradar a su esposo en este sentido. En el aspecto sexual, la fisiología del hombre le demanda mayor deseo sexual. Observa el siguiente pasaje de 1ª de Corintios 7:1-9:
<7:1> En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer;
<7:2> pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido.

En esta porción Bíblica se reconoce la necesidad sexual en ambos sexos

<7:3> El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido.  <7:4> La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.
<7:5> No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.

A ambas partes se les instruye el deber de cumplir con la relación sexual, resaltando que uno tiene potestad sobre el cuerpo del otro ordenando que no se nieguen uno al otro para tener relaciones sexuales cuando cualquiera de las partes lo deseé.

<7:6> Mas esto digo por vía de concesión, no por mandamiento.
<7:7> Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro.

 En la anterior porción Bíblica el apóstol nos insta a que todos fuésemos como él.
  
<7:8> Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les fuera quedarse como yo;
<7:9> pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando.

Esta porción es muy interesante, pues se dirige a los solteros (varones) y a las viudas (mujeres), la razón estriba en la naturaleza de ambos, pues el varón pese a ser “virgen”, su fisiología le provoca fuerte necesidad sexual, de ahí que el apóstol recomienda “si ya no puedes controlarte, cásate”, en muchas de las parejas de novios que caen en fornicación, está fue mayormente promovida por el varón.
En cuanto a la mujer, su necesidad sexual es de menor intensidad y regularmente se acrecienta una vez que tiene la experiencia de practicarlo. Esto nos muestra la razón por la cual, las mujeres que no han experimentado la relación sexual pueden más fáciles que el varón controlar esta necesidad.
Al igual que la mujer, el hombre necesita saberse, y sentirse amado, lo que percibe cuando la mujer se arregla para él, no se niega sexualmente y es complaciente en este aspecto, le ofrece muestras de amor (cariños y apapachos), respeta su autoridad, le toma en cuenta para tomar decisiones, etc. Cada hombre al igual que cada mujer es diferente en relación a sus necesidades afectivas particulares y la mejor manera de prodigar al cónyuge el amor que este requiere es hablando abiertamente del tema, exponiendo todas su necesidades afectivas.

Algunas mujeres, estiman prácticamente imposible agradar a sus maridos pues sus cuerpos han sufrido cambios importantes, por lo que dicen que no hay nada que hacer.
A ellas y ellos debemos recordarles que el amor es un ejercicio de voluntad, por lo que todo aquel que camina bajo la voluntad y dirección de Dios, reconoce que no es la apariencia externa la que nos hace amar a la persona, sino la interna. Sin embargo, siempre resulta grato una bella imagen, por lo que aun las mujeres que se sienten así, pueden lucir bellas para sus esposos.
La comunicación clara y abierta es indispensable y fundamental, ambos deben cuestionarse uno al otro que esperan entre sí y ser flexibles para atenderse mutuamente.

Ninguno busque su propio bien, sino el del otro 1ª Corintios 10:24

A CONTINUACIÓN EL CASO QUE DIO LUGAR A LA PREPARACIÓN DEL TEMA ANTERIOR:

Cuando vi a Rebeca después de 5 años, me costó trabajo reconocerla, pues la última imagen que tenía de ella era de una linda chica delgada de cabello negro largo y brilloso, cuyo rostro hermoso no utilizaba maquillaje, y ahora tenía por lo menos mas de 15 Kg. de sobrepeso, era rubia de pelo corto y usaba maquillaje de forma moderada, aunque seguía  siendo bella, definitivamente la imagen última que vi de ella no concordaba con la actual; así que una vez que me dijo: “¡Soy Rebeca, la que era novia de José Miguel!, ¿me recuerdas ahora?” - ¡Claro que sí!, te ruego me disculpes pero has cambiado un poco, ¿cómo has estado?. Nos abrazamos con afecto, y comenzó a llorar diciendo: “Necesito que me ayudes, pues creo que mi matrimonio se está yendo a pique, José Miguel me va a dejar”. Así iniciamos nuestra conversación que derivó en los siguientes cuestionamientos:

>- Así que te casaste con José Miguel, yo le recuerdo a él como un hombre entregado a Dios, ¿ya no lo es así?, ¿Por qué piensas que te va a dejar?

- José Miguel sigue siendo un hombre amoroso de Dios y de su familia, es un buen padre y pastor de mi hogar, pero siento que no me quiere, y que está conmigo por compromiso, pues ya no me dice que me ama, o que le gusto, y me busca muy poco para intimar.

>- Vayamos por partes; si tu me dices que él es un hombre que ama a Dios entonces él sabe que su responsabilidad entre otras cosas es amarte y hacerte sentir que eres amada y respetada, ¿es que acaso nunca te lo hace saber o sentir?

- Bueno, en realidad, el primer año de matrimonio fue maravilloso, todos los días me decía que me amaba, salíamos juntos, ocasionalmente me sorprendía con flores. Durante mi embarazo me cuidó de manera extrema, con mimos y cuidados y pese a mi gordura me decía cuan bella yo era para él, y cuando nació el Bebé, José Miguel seguía siendo muy cariñoso y amoroso conmigo pero no por mucho tiempo.

>- ¿A que atribuyes que dejo de serlo?

- No lo se, no me lo explico, yo me he esmerado por atender a mi hijo, y a él también. Alguna vez me dijo que me arreglara un poco, pero ¿es que no comprende que el niño demanda mucho de mi tiempo?

>- ¡Espera un momento!, vayamos por partes. Dime como fue su vida sexual antes y después del nacimiento del bebé.

- NO creo que eso sea importante pero bueno. Antes era normal, y mucho más frecuente que ahora, lo disfrutábamos mucho, y bueno, ahora que lo mencionas, Ummmmm… Después del bebé él quería pero yo no, pues estaba muy cansada por atender al bebé y una vez que creció el bebe, pues también me sigo canso mucho por los cuidados de la casa etc. a veces él se ponía cariñoso conmigo, yo sabía lo que quería pero, o le decía que estaba cansada y en la primera oportunidad me dormía, ¿es esto importante?? ¿Qué los hombres solo piensan en sexo?

>- Tu dices que percibes que él no te busca para intimar, eso quiere decir que te das cuenta y te preocupa, dime algo con sinceridad, ¿hacen el amor solo cuando tu quieres, cuando él quiere, o cuando ambos quieren?.

- Mira, no me había puesto a pensar en esto, hasta ahora. Cuando no había bebé, no es que yo pensara en si quería o no hacerlo, era algo como mágico, sencillamente lo hacíamos, no puedo decirte si yo quería o no, lo que si puedo decirte es que siempre lo disfrutaba. Después del bebé, me da pena, pero debo reconocer que solo acepto cuando yo tengo ganas, y lo curioso es que él siempre está dispuesto. No se que pensar.

>- ¿Experimentas algún tipo de inhibición, es decir que él quiera hacer algo que tu no quieras durante la intimidad?

- Al principio sentía un poco de vergüenza por ciertas caricias y posiciones, pero comprendí después que el sexo es una Bendición de Dios y que casi todo está permitido en la intimidad del matrimonio mientras no atente contra la naturaleza.
Y bueno, ambos tenemos claro las aberraciones que no agradan a Dios, las mismas que menciona la Biblia, y también usamos el sentido común, así que no hay problema en ese aspecto.

>-OK, cambiemos el tema, me dices que te ha dicho que te arregles, ¿Por qué crees que te ha pedido esto?.

- Bueno, pues todos los hombres son iguales, él seguramente me quiere ver como cuando yo era señorita, delgada y bonita, hoy me ve gorda y no me quiere así, no entiende que tuve a su hijo y que no puedo ser igual que antes, además él también engordó y yo así lo acepto….

>- ¡Espera… ¡Espera un poco!, no tomes una actitud defensiva, ni pienses lo que no es. Quiero que pienses un poco en que momento te dice que te arregles un poco, es decir cuando te dice eso.

- ¡Perdón, pero es que estoy desesperada!... bueno…. Él me lo dice cuando llega a casa ya sea en al mediodía o por la noche.

>- ¿Nunca te lo dice en la mañana cuando se va a trabajar?, ¿Cuál es la razón por que te pide eso?, ¡Por favor, se sincera!

- En realidad jamás me lo pide cuando lo despido por las mañanas al preparar su desayuno, y si debo confesar que muchas veces me encuentra igual a mediodía y por la noche, pues si no tengo a que salir de casa, me la paso en bata todo el día, o en pijama, incluso a veces así me voy a dejar a mi hijo a la escuela, que esta muy cerca de casa, a solo unas cuadras, ¿crees que hago mal?
>- ¿Te ha dicho alguna vez que te pongas a dieta?, ¿ha objetado tus peinados y tintes de pelo o tu maquillaje?

- NO me ha dicho abiertamente que me ponga a dieta pero si me lo ha insinuado, según dice que es por salud, pero yo se que en fondo quisiera que tuviera cuerpo de modelo; y de mi pelo no me dice gran cosa, y a de ser muy nostálgico porque seguido me dice que le gustaba mucho mi pelo cuando era largo, pero él debe entender que las mujeres somos así y que necesitamos cambios, y debe quererme así ya que soy su esposa.

>- ¿Te ha dicho que te va dejar, o son suposiciones tuyas?

- NO me lo ha dicho aun, pero yo lo percibo, pues cuando vamos a la Iglesia o salimos juntos y encontramos amigos o amigas de nuestra generación, él a las mujeres les dice cuan guapas están, y seguido me dice, mira que bien se ve fulana o zutana, como luce de bien perengana, y para mi eso quiere decir que se fija en otras mujeres y que le gustan otras mujeres.

>- Me dices que son amigos de tu misma generación, dime algo ¿esas mujeres de quien él reconoce su belleza, están gordas y tiene hijos como tu?

- Bueno, aunque no son unas modelos como en nuestra soltería, reconozco que algunas están mas delgadas que yo, y si… Si tienen hijos, algunas hasta más que yo, pero ¿Qué importa eso?, ellas son ellas y yo soy yo.

>- ¿Cuando le dice a esas mujeres cuan bellas están, lo hace de manera soez, vulgar, con lascivia o irrespetuosamente?

- ¡No, no!, ¡de ninguna manera!, si algo tiene, es que es bien educado, el usa expresiones tales como: “hola, que bien te ves”, o “que guapa, ¿vas de fiesta?”, o “se te ve bien ese vestido” o “ese peinado”, etc.”, y siempre lo hace frente a mi o en la presencia de sus esposos. Definitivamente no creo que lo haga de mala intención, pues ama a Dios por encima de todo, y siempre dice que su testimonio es muy importante. Mas bien creo que lo hace para que yo sienta que también puedo verme así, no se que pensar

>-¿Nunca más te ha dicho que le gustas o que te quiere?

- Mira, si me lo ha dicho, cuando le gusta una ropa que traigo puesta me dice que me veo bien, o cuando me peino de tal o cual forma me dice: “me gustas así”, y si de repente cuando se va en las mañanas me dice de vez en cuando “te quiero mucho”, pero ojo es de vez en cuando, ya no como antes… ¿Qué hago? ¡Aconséjame!

>- ¿Respecto de la atención que él requiere de su ropa, alimentación, e incluso cariño, no me has dicho nada, que me puedes decir al respecto?

- Creo que no hay queja de su parte, pues la casa la tengo en orden, a menudo le guiso lo que le gusta, por cierto él celebra mucho mis comidas, su ropa la mantengo muy bien arreglada, limpia y planchada y de ser cariñosa, pues…. A veces si lo soy, es que, como que siento su rechazo, o no quiero que piense que si soy cariñosa con él es porque quiero algo, y bueno soy muy cariñosa con su hijo, ¿Qué más quiere? ¿No estoy bien?

>- ¿Te ha sugerido alguna vez, buscar consejería pastoral, o te ha mostrado Bíblicamente cuales son tus responsabilidades conyugales?

- No me ha sugerido consejería, yo hoy vengo a ti porque te tengo confianza y estoy desesperada, lo que si ha hecho es mostrarme en la Biblia lo que es mi responsabilidad como mujer y bueno, ¿creo que cumplo?, ¿o tu piensas que no?....

¿Tu que piensas amado lector(a) sobre este dialogo? Si estas pasando por esta crisis estas ahora a punto de corregirla a la luz de la Santa Palabra de Dios; búscala y deja que sea Dios el que te ilumine y guié en tu hogar.

Los problemas en el hogar pueden existir por diversos motivos y traer innumerables consecuencias. Pero es cierto también que todos, y cada uno de nosotros, podemos transformar esta situación si logramos relacionarnos abiertamente con Dios por medio de Jesucristo. Con Dios tenemos la posibilidad de tener una relación fuerte y sincera, libre de tapujos y culpas. Una relación en la que podemos mostrarnos como somos, con nuestras debilidades, miedos y errores. Una relación en la que no tenemos nada que perder y mucho que ganar.


Que la paz de Dios, su luz y su Santo Espíritu sean para siempre en tu vida y hogar y sean tu eterna compañía para vencer los obstáculos y derrame abundantemente Bendiciones sobre ti y todos los tuyos.

jueves, 3 de noviembre de 2016

LA FAMILIA EN GENERIAL

LA FAMILIA EN GENERIAL

Textos Bíblicos para este estudio: Génesis 13:5-12; 45:25-28; 47:7-12; Lucas 10:38-42; 15:20-32

Verdad Central: Cuando las relaciones familiares están en peligro, el Amor y el buen entendimiento pueden producir sanidad y renovación.

Texto Bíblico base de este estudio: “Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros”. Romanos 12:10

I.          INTRODUCCIÓN

Las familias son tan diversas como las personas que las integran.
En esta lección nos proponemos considerar la forma en que los miembros de una familia pueden relacionarse entre sí.
Esto incluye el núcleo más íntimo, formado por padres e hijos, y el círculo familiar más extenso, suegros, hermanos y demás parientes.
Las diferencias en el seno de las familias son una realidad en cualquier sociedad. Esto ha sido desde las épocas primitivas de la historia de la humanidad.
Debemos encontrar formas de enriquecer las relaciones para que prevalezca la armonía, tanto en la familia inmediata como en la más extensa.
El amor es el ingrediente más importante en el proceso de establecer puentes y canales de comunicación entre los estratos del sistema familiar.
En cualquier familia existen ciertas clases especiales de personas. Dos de éstas han sido escogidas para brindarles especial atención en este estudio: Los solteros y los ancianos.
Las Escrituras hablan mucho acerca de las distintas clases de relaciones familiares.
Esta lección ofrece una oportunidad de examinar distintas situaciones internas de la familia y descubrir algunos de los mejores métodos para que sus integrantes se mantengan en armonías y buenas relaciones, tanto en el círculo más íntimo, como en los más externos.
Para ilustrar las distintas situaciones se mencionan varios ejemplos Bíblicos, como las relaciones entre Abraham y Lot, el hijo pródigo y su hermano frente al amor de su padre; el caso de María, Marta y Lázaro, los tres hermanos solteros, y la visita del Maestro; y finalmente, la forma en que cuida José a Jacob, su anciano padre.
Esperamos que en esta serie de situaciones haya elementos de instrucción y reflexión para los asistentes a este estudio Bíblico, a fin de ayudar a los que se encuentren en algún tipo de dificultad en cuanto a su ajuste a las situaciones de la vida familiar.

II.        LAS BUENAS RELACIONES CON LOS FAMILIARES – Génesis 13:5-12

  1. El núcleo familiar

El núcleo familiar está compuesto por los miembros de la familia más inmediata: La madre, el padre y los hijos.
Este fue el tipo original de familia que Dios creó. La indicación de dejar padre y madre para unirse a su cónyuge es la base para el establecimiento de este círculo central inmediato. Génesis 2:24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.
Mateo 19:5,6 y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? 6 Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.
Efesios 5:31 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.
Conforme la población fue aumentando, los círculos familiares fueron haciéndose cada vez más amplios y abarcando mayor número de relaciones.
El plan de Dios es que el núcleo familiar siga manteniendo su identidad en medio del círculo más extenso de la parentela.
Los abuelos, los tíos y los demás miembros del círculo extenso de la familia no deben interferir en los planes, la marcha y especialmente las relaciones estrechas y la armonía íntima que deben caracterizar al núcleo familiar.
Por otra parte, es muy importante que los miembros de la familia inmediata aprendan a relacionarse con los miembros de la familia extensa que son de otras generaciones, y mantener ciertos vínculos con ellos.
Estas relaciones permiten que la armonía familiar natural se convierta en canales para la comunicación de la fe y las experiencias espirituales.

  1. La familia en general

La historia de Abraham y Lot ilustra lo que puede ocurrir cuando las familias extensas establecen unas relaciones demasiadas estrechas entre sí.
Aunque los problemas entre Abraham y su sobrino no eran de tipo personal, las posesiones de cada uno eran muchas para poder coexistir como una sola familia unida.
Empezaron a surgir controversias y dificultades en cuanto a uso de los campos, el agua y distintos recursos que al principio eran compartidos convencionalmente.
Abraham intervino, poniendo fin a las peleas y dificultades entre los pastores de ambos grupos.
Destacando el hecho de que eran familiares, el patriarca tomó la iniciativa para buscar una solución pacífica y digna.
En primer lugar hizo mención de la abundancia de tierra que Dios había puesto delante de ellos.
En realidad, toda esta tierra le había sido asignada a Abraham por suposición Divina. Sin embargo fue tan generoso que le dijo a Lot: Génesis 13:8,9 Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos. 9 ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda.
Este hecho de darle la preferencia a su sobrino dice mucho de la personalidad y del carácter de aquel gran hombre de Dios.
Una persona que tiene toda su confianza en Dios y está segura de que Él lo proveerá abundantemente, no temerá dejar sus posesiones, aunque sean muchas, si éstas están causando conflictos en su vida personal y familiar.

III.      EL AMOR DERRIBA LAS BARRERAS ENTRE GENERACIONES – Lucas 15: 20-32

  1. El hijo rebelde

Pensar que el hijo menor de una familia menosprecia todo aquello que representa los esfuerzos y los valores de dicha familia es algo difícil de entender.
No obstante, esta parábola dicha por el Señor Jesús muestra lo que ha ocurrido en numerosos hogares a través de los siglos cada vez que los hijos se han rebelado contra la autoridad de los padres y las exigencias de la Palabra de Dios.
Tan pronto como se le dio la porción de los bienes familiares que le correspondía. El joven abandonó el hogar, derrochó todos sus recursos, perdió todo su dinero y acabó con sus posesiones.
Cuando estaba sumido en la mayor ruina de su vida, se acordó se su hogar y volvió a él, a pesar de sentirse indigno de seguir llamándose hijo y parte de aquella familia.
Sin embargo, él sabía que era mucho mejor para él ser contado como uno de los sirvientes de su padre, que seguir en aquella miseria.

  1. El hijo que se creía justo

Cuando el hijo descarriado volvió al hogar, el hermano mayor no estaba dispuesto a aceptarlo. Empezó a gloriarse en su lealtad y arduo trabajo en la casa, manifestando lo justo que se consideraba a sí mismo y lo mucho que menospreciaba a su hermano.
El padre nunca negó las bondades de su hijo mayor. Sin embargo, tuvo que hablarle seriamente acerca de su mala actitud contra su hermano.
El hijo que se consideraba justo se sentó lejos, hundido en el odio y la amargura. Su enojo era notable y se expresaba en contra de su hermano menor y de su padre.
Contra el hermano, por haber abandonado el hogar y derrochado su parte de la herencia y por haberlo dejado a él solo con todas las responsabilidades de la casa; y contra su padre, por aceptar el hijo pródigo como si nada hubiera ocurrido.
¡Qué cuadro tan parecido al de muchas familias contemporáneas! Uno se rebela; el otro se sujeta. Uno derrocha; el otro ahorra.
La rebelión de uno es pecado; pero también lo es la actitud de vanagloria y auto justificación del otro.

  1. El amor restaurador del padre

El padre amaba a ambos hijos. Ninguno de los dos hijos de este relato Bíblico es un buen modelo que imitar.
La parábola tiene como propósito señalar la paga del pecado, pero también sirve para ilustrar la clase de amor que Dios quiere que les mostremos a nuestros hijos.
No importa lo que un hijo haya hecho; sigue siendo miembro de la familia.
No había manera de que el hijo pródigo recuperara sus virtudes, sus riquezas y su reputación. Ahora tenía que empezar de nuevo y reunir todos los pedazos de su destrozada vida para poder ser restaurado.
Para esto no necesitaba solamente el amor del padre, sino también de la cooperación de su hermano mayor.
El padre se interpuso entre los dos hijos que amaba tanto e hizo el intento de reconciliarlos; pero hasta donde nos informa el texto sagrado, no lo logró.
¿Qué argumentos del hijo mayor eran ciertos? ¿Merecía el hijo pródigo que lo consideraran como si nunca hubiera hecho nada malo?
¿Podía usted mencionar algún caso parecido a éste en su hogar o en la iglesia? ¿Cuál fue la actitud suya?


IV.     LAS RESPONSABILIDADES DEL CÍRCULO FAMILIAR – Lucas 10:38-42

  1. Compartiendo las responsabilidades

La historia de María y Marta hace ver la necesidad de que haya cooperación en la familia.
Ellas eran dos mujeres solteras que vivían juntas con su hermano Lázaro. De acuerdo con este pasaje de Lucas y lo que nos dice Juan acerca de esta familia, nos da la impresión de que los tres continuaron juntos su vida hogareña después de la muerte de los padres.
Juan 11:1,2 Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana. 2 (María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos.
Lucas 10:38-42 Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. 39 Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. 40 Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.
41 Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. 42 Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.
Lázaro administraba las propiedades y el campo, mientras sus hermanas se encargaban del cuidado del hogar.
Jesús visitaba esta familia siempre que se encontraba por la región, y él y sus discípulos eran siempre bien recibidos en esa casa.
¿Puede usted imaginarse lo que significaba la llegada inesperada de trece hombres robustos que venían con la esperanza de que se les sirviera un buen almuerzo?
Marta se sentía aturdida y muy preocupada.
El texto Bíblico sugiere que los quehaceres de la casa distraían a Marta de la obligación de ser atenta con las visitas.
Estaba siempre tan enredada en tantas tareas y pequeños detalles, que se le alteraban los nervios al ver que su hermana María no se preocupaba en ayudarla a preparar los alimentos. Pero en lugar de dirigirse a su hermana personalmente, solicitó la intervención de Jesús.
El Maestro estaba consciente de la frustración de Marta al ver llegar a su casa aquella multitud de hombres sin previo aviso.
Le señalo que su gran preocupación no era necesaria y que, aunque sus intenciones de atender bien a los visitantes eran buenas, no bastaba con esto.

  1. Compartiendo los momentos de comunión espiritual

Hay un tiempo para trabajar y hay un tiempo para la adoración y la comunión espiritual.
Jesús ayudó a María y Marta a reconocer que cuando se trata de establecer una escala de valores en la vida, es muy fácil dejarse envolver por los afanes y trabajos y no dejar tiempo para la adoración y las cosas de la vida cristiana.
En la ocasión descrita en el texto, Jesús le estaba pidiendo a Marta que les prestara atención a las cosas que Él hablaba.
Bien hacía si reunía a su hermana en la búsqueda de la verdad. María estaba más interesada en buscar las cosas de Dios y la verdad y este privilegio jamás le sería quitado.
Mateo 6:33,34 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.
Muchas veces los afanes de la vida pueden robarnos los momentos más ricos de comunión y solaz espiritual.

V.   EL CUIDADO DE LAS PERSONAS DE EDAD AVANZADA – Génesis 45:25-28; 47:7-12

  1. Atención cariñosa

José se puso muy feliz al saber que su padre todavía estaba vivo, y envió carruajes para trasportar al anciano y al resto de la familia hasta Egipto.
Cuando los demás hijos volvieron a casa con los carros, le informaron a su padre que el muchacho que daba por muerto desde hacía mucho tiempo se había convertido en el gobernador general de la gran nación egipcia.
A Jacob le había tomado mucho tiempo llegar a creer que en realidad su hijo José había sido devorado por las fieras.
Ahora, aceptar que aquella vieja historia era una mentira y que tendría la oportunidad de volver a ver a su hijo preferido era mucho más que lo que su débil y agotado corazón podía soportar.
Fue tanta su emoción, que se desmayó, pero “viendo Jacob los carros que José enviaba para llevarlo, su espíritu revivió”. Génesis 45:7 Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación.
Antes de que las provisiones se acabaran, la familia de Jacob hizo preparativos para el largo viaje hasta Egipto.
Se llevaron todo lo que les pertenecía, sabiendo que no volverían más.

  1. Provisión física

José saludo a su padre en una reunión pletórica de emoción.
Después de presentar a Jacob delante del faraón de Egipto, lo situó, junto con el resto de la familia, en la región más fértil de toda la tierra de Egipto.
Allí podría tener abundantes cosechas y mucho ganado.
José les dio a sus hermanos tierras y un sitio respetable para establecer su hogar.
Dejó que ellos siguieran trabajando para sostener sus propias familias, mientras él cuidaba de su padre con especial atención, en la Residencia oficial.
Por dieciocho años, tuvo la satisfacción de proveer a su padre de todo lo necesario, sin tener que intervenir innecesariamente en su vida personal.
Cuando ya se aproximaba el momento de la muerte de Jacob, el patriarca mantuvo una relación más estrecha con su familia.
Una de las ventajas de mantener relaciones familiares estrechas es que todos los miembros de la familia trabajan juntos, viven juntos, juegan juntos y crecen juntos.
La sabiduría de los de más edad es transmitida a los más jóvenes, y las bendiciones espirituales pasan de una generación a otra.
Eso fue lo que hizo Jacob al impartir una bendición especial a cada uno de sus hijos y sus nietos (los hijos de José, poco antes de su muerte.
Génesis 48:8-11 Y vio Israel los hijos de José, y dijo: ¿Quiénes son éstos? 9 Y respondió José a su padre: Son mis hijos, que Dios me ha dado aquí. Y él dijo: Acércalos ahora a mí, y los bendeciré. 10 Y los ojos de Israel estaban tan agravados por la vejez, que no podía ver. Les hizo, pues, acercarse a él, y él les besó y les abrazó. 11 Y dijo Israel a José: No pensaba yo ver tu rostro, y he aquí Dios me ha hecho ver también a tu descendencia.
Génesis 48:20 Y los bendijo aquel día, diciendo: En ti bendecirá Israel, diciendo: Hágate Dios como a Efraín y como a Manasés. Y puso a Efraín antes de Manasés.

Los ancianos merecen más atención debido a las situaciones tan especiales en las que viven muchos de ellos.
Algunos están restringidos a ciertas limitaciones de tipo económico y físico. Muchos de ellos se sienten solos y abandonados.
Al igual que todos los seres humanos, necesitan alguien que los ame y los aprecie. El respeto y el reconocimiento son dos cosas que necesitan con urgencia.
También están necesitados de buenos amigos y de la compañía de los demás cristianos. Además, se les deben prestar ayuda y alimento espiritual.
Dios lo ha dispuesto todo para suplir todas nuestras necesidades: físicas, emocionales, sociales y espirituales.
Somos como una familia extensa, y debemos estar al tanto de las necesidades de aquellos que son de nuestra parentela, pero que pertenecen al núcleo de nuestra familia.