FUNDACIÓN TU NUEVA ALEGRÍA

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lunes, 9 de julio de 2012



Tú no eres un número para Dios

Para Dios, tú no eres un número más que pasa DESAPERCIBIDO entre las multitudes...
Él es tu PADRE...
Tú siempre has sido y serás ALGUIEN muy importante para Él pese a tus errores.
Eres de su propiedad porque Él te dio el privilegio de existir y de sellarte con su Espíritu...
Tal vez esto es algo que NO PUEDES COMPRENDER con tu mente limitada, pero los hechos mismos no se pueden negar...
Hay tantas evidencias que te demuestran que Dios esta ATENTO a TODOS los pasos que das sobre esta tierra…
 
Por ejemplo...
 
Has comprobado que CADA DIA te comunica fielmente esa PALABRA JUSTA que estas necesitando para el momento específico que estas atravesando...
Como te explicas eso?
Casualidad?
No...!!!
Las casualidades no se repiten.
No hay duda que eso denota el INTERES que tiene por tu persona...
Dios se las ingenia para hacer que esas palabras lleguen a ti empleando diversos medios...
 
Has visto también como Dios te ha PREVENIDO con anticipación los hechos,  para que no incurras en decisiones equivocadas que estas a punto de tomar...
Te ha dado INDICACIONES ESPECIFICAS para que procedas de determinada forma aunque estas carezcan de lógica...
 
Además recuerda todas las veces en las que TE SACO de muchas situaciones adversas que tu propiciaste o de esos callejones sin salida, en los que humanamente hablando no se podía hacer absolutamente nada...
Recuerda todas esas intervenciones OPORTUNAS e INESPERADAS de parte de Dios...
Recuérdalas...!!!
 
Te das cuenta?
Tu no eres un número mas...
Tu vida NO esta olvidada ante Dios…
No hay detalle que de ti no conozca...
 
PUES AUN LOS CABELLOS DE VUESTRA CABEZA ESTAN TODOS CONTADOS. NO TEMAIS... Lucas 12:7
 
Que te quede claro hoy, que tú tienes  en Dios un ayudador DIRECTO y OPORTUNO que no necesita de nada ni de nadie para darte TODO lo que necesites o AUXILIARTE en momentos de peligro en el desempeño de la MISION que te ha encomendado a hacer sobre la faz de la tierra...
 
Recuérdalo...!!!  
Tú no eres un número más para Dios...
Tu vida está en Sus Manos...!!!

domingo, 1 de julio de 2012

Cuando se Pierden las Ganas de Vivir



CUANDO SE PIERDEN LAS GANAS DE VIVIR

Existen muy pocas personas que frente a una situación de gran agobio emocional puedan abstenerse de pensar en la muerte como una salida. Claro que hay una enorme distancia entre pensar en quitarse la vida y llevarlo a cabo.
Generalmente la idea de quitarse la vida aparece en personas con estados depresivos graves y con enfermedades mentales. También puede aparecer cuando alguien se entera que padece alguna enfermedad incurable o muy dolorosa, ante la falta de afecto, o problemas que traen una sobrecarga de tensión.
Es cierto que muchas personas que pierden las ganas de vivir nunca llegan a quitarse la vida. Con frecuencia, estos intentos son para llamar la atención de los demás, son pedidos de ayuda, especialmente de afecto. Sin embargo, nunca hay que desestimar estas intenciones, ya que con algún detonante especial pueden concretarse.
De la mano de Dios, y con la solidaridad que se encuentra en amigos y profesionales; siempre se puede afrontar y superar las dificultades que se presentan en la vida.

¿POR QUÉ SE PIERDEN LAS GANAS DE VIVIR?
Quitarse la vida no es un hecho casual o fortuito, sino un proceso. Una persona que piensa en quitarse la vida cuenta con una serie de antecedentes en su vida que la predisponen a que, cuando ocurran ciertos hechos, no sepa como sobrellevarlos y termine por tomar una decisión drástica.
Para que ocurra un suicidio se deben sumar los siguientes factores:
1) La predisposición  personal o las cosas que le ocurrieron en la vida y no le permitieron desarrollarse adecuadamente.
2) Un hecho desencadenante, que puede ser una pérdida, una fuerte presión, un abandono, o cualquier otra cosa que implique tomar una decisión para sobrellevarla.
Estos sucesos no siempre producen un grado de tensión tan elevado. Sin embargo, es importante entender que dependiendo de cómo ha conducido su vida, la persona tendrá, o no, las herramientas para superar las tensiones. Con Dios como compañero, no existe dificultad insuperable. Dios quiere darnos la sabiduría y la fuerza que necesitamos para vivir.

FACTORES QUE PREDISPONEN
Nadie pierde las ganas de vivir así como así. Son muchos los factores que intervienen para que, llegado determinado momento, no se encuentren fuerzas para seguir adelante.

Entre los factores que predisponen al suicidio encontramos:
Inestabilidad en la pareja.
Falta de armonía en el hogar.
Presiones sobre los jóvenes.
El abuso de alcohol y drogas.
La violencia transmitida en los medios de comunicación.
El estrés.
La realidad social.
La falta de valores morales y espirituales.
La falta de autoestima.
La soledad.
La incapacidad para enfrentar los problemas y fracasos.
La depresión.
La falta de un propósito de vida.
La culpa y la falta de perdón.
Dios puede enseñarnos a conocernos a nosotros mismos, reconocer nuestras debilidades, admitir nuestros errores y contar con su perdón y el de otras personas.

LO QUE DIOS ENSEÑA
La vida es un don recibido por la gracia de Dios. "No matarás". Dios declaró por medio de estas palabras su deseo de que los seres humanos vivan en paz, que se respeten unos a otros y que no se maten; pues nadie es dueño de la vida de otro, ni aun de la suya propia. Dios es nuestro Creador y le pertenecemos por habernos creado.
La vida es la unión de materia y espíritu, de lo físico con lo espiritual. Es un don de Dios. La Biblia nos enseña que Dios crea la vida y al ser humano y que lo sostiene por medio de su espíritu.
Más allá de ello, está la realidad de nuestro pecado que nos conduce a la muerte.
Sin embargo, Dios, en su gran amor envió a Jesucristo para librarnos de la condenación del pecado y la muerte. Por la fe en Jesucristo, somos librados del poder que reinaba en nuestra vida, y se nos concede el Espíritu Santo.
Por medio de Él se genera en nosotros una nueva vida, con la consiguiente fuerza para superar el pecado y la muerte.

COMO AYUDAR
Existen diferentes maneras de ayudar a las personas depresivas que piensan en quitarse la vida.

DETECCIÓN DEL PROBLEMA
En primer lugar es importante un diagnóstico exacto, con una evaluación cuidadosa y completa del comportamiento de la persona en el hogar, en el trabajo, la escuela y los amigos.
Indicios verbales. A veces la persona habla abiertamente y dice que está pensando quitarse la vida. Tales amenazas deben ser tomadas en serio. La vieja idea de que "si habla de eso, no lo va a poner en práctica", es un cuento que no tiene base alguna en los hechos. Declaraciones como "No voy a estar en la reunión la semana próxima" o "Esta es la última prueba que voy a hacer en los estudios", no mencionan el hecho pero sugieren fuertemente una posibilidad.
Indicios de comportamiento. La mayoría de las personas que piensan en quitarse la vida están deprimidas y sienten que no hay esperanza. Una vez que resuelven hacerlo, se sienten más relajadas. Demuestran un cambio repentino y notable en su estado de ánimo. Los parientes se alegran por estas señales, hasta que ocurre la tentativa. Actualizar pólizas de seguro, dar en vida posesiones estimadas, dejar de comunicarse con el terapeuta, también pueden ser indicaciones de que una persona se está preparando para morir.

CONSEJOS ÚTILES
Para ayudar a una persona que está en crisis, trate de conducirse de la siguiente manera:

Siempre tome en serio cualquier amenaza, comentario o acto tendiente a quitarse la vida.
Nunca diga: "Tu nunca te vas a matar".
Observaciones de este tipo pueden ser un desafío para una persona. La persona necesita de atención, no de rechazo.
No desafíe a la persona, diciendo: "Dale, adelante y hágalo".
Una observación impaciente de este tipo para referirse a una persona que ya repitió muchas veces sus amenazas, puede hacerla pensar que incomoda su presencia. De este modo, sin pensarlo, estará invitándolo a que se quite la vida.
No procure analizar el comportamiento de la persona y confrontarla con interpretaciones de sus acciones y sentimientos durante la crisis. Un profesional debe hacer esto en una ocasión posterior.
No argumente con la persona acerca de si debe vivir o morir. No se puede ganar este argumento. La única posición posible que se puede asumir es que la persona debe vivir.
No tome por cierto que el tiempo cura todas las heridas, y que todo mejorará por sí solo. Puede acontecer, pero no se puede contar con eso.
Esté siempre dispuesto a escuchar. Tal vez ya conozca la historia que le cuenta, pero escúchela de nuevo. Aparezca genuinamente interesado.
Conocer las señales de aviso o los síntomas que puede mostrar una persona que desea suicidarse es un paso esencial para poder ayudarla a mantenerse con vida.

AYUDAR CON PREGUNTAS
A continuación presentamos una serie de preguntas que ayudarán a la persona a expresar sus sentimientos y pensamientos, y a encontrar una forma de superar sus problemas.

"Algo importante es procurar que la persona llegue a reconocer el hecho del amor de Dios."
¿Cuál es el problema?
¿Qué es lo que te molesta?
¿Por qué estás enojado?
Permita que la persona defina el problema en sus propias palabras, no importa cuáles sean los términos que utilice. Su trabajo no es enderezarlo ni juzgarlo.
¿Qué o quién causó el problema?
Esta es la oportunidad que tiene la persona para culpar, acusar y ventilar su ira y frustración. Puede que él aún no esté listo para admitir su papel en la creación del problema.
¿Qué cosas crees que hiciste que pudieron haber empeorado la situación?
Esto le da la oportunidad para que admita su papel en el incremento del problema o de la crisis.
¿Qué piensas que puedes hacer para remediar esta situación?
No es necesario que se llegue a una solución; más bien, deben considerarse opciones.
¿Qué vas a hacer?
Es el momento del compromiso. Esta declaración revela que no podemos hacer por la persona lo que ella tiene que hacer por sí misma. Con esto no se está echando a la persona por la borda, sino ayudándola a que ella resuelva su problema.
¿Cuándo vas a hacerlo?
Acordar una fecha. Una vez que una persona se compromete a actuar en un momento específico, inmediatamente nosotros nos comprometemos a ponernos nuevamente en contacto con ella para ver cómo va la cosa. Es en el momento en que más podemos animarla. Nada ayuda más a una persona turbada que sentir que ha podido hacer sus propias conclusiones y que empieza a dar pasos por sí misma.
Algo importante es procurar que la persona llegue a reconocer el hecho del amor de Dios y de que Dios se preocupa por ella. Aunque la persona se sienta rechazada por sus seres queridos, puede llegar a comprender la gracia y el amor Divinos y descubrir el sentido de seguridad y bienestar mediante su relación con Cristo.

CONSEJOS PARA LAS COMUNIDADES
Todas las comunidades que tuvieron casos de suicidio colectivo, hallaron que cuando una persona se quita la vida, otras personas que son vulnerables salen a la superficie. Pero cada comunidad responde de diferentes maneras. Aún así, este comportamiento puede ser contagioso y estimular un comportamiento autodestructivo. Como regla general, mientras mayor sea el número de suicidios que ocurren dentro de un cierto período de tiempo, hay mayor probabilidad de que otros respondan a las crisis personales de la misma manera.
La Clínica Menninger, una organización con base en Kansas que analiza las comunidades en las que se producen suicidios colectivos y establece pautas preventivas, recomienda:
Desvíen su enfoque del suicidio y trabajen juntos para tratar con los problemas fundamentales de la sociedad. Pongan su énfasis en la salud general y la vitalidad de la comunidad.
Faciliten la creación de un grupo de apoyo para las personas cercanas a quien se quitó la vida.
Las autoridades de la ciudad pueden trabajar con los estudiantes para identificar temas que preocupan a la juventud y para iniciar programas dirigidos a tales preocupaciones.
Pueden crear una línea de emergencia, formar equipos de respuesta a la crisis y entrenar a los maestros, a la policía y al personal de emergencia para que reconozcan los niveles de riesgo de suicidio y cómo responder de manera adecuada.
Que las escuelas escojan e implementen un programa de estudios sobre el suicidio, la depresión, como manejar los sentimientos, etc.
Que las iglesias tomen un papel más activo en: Contratar clérigos jóvenes y entusiastas que sean comprensivos y que desarrollen programas juveniles más fuertes. La iglesia puede influir en contra del desarrollo de un sentimiento pesimista y de desesperanza con respecto a la vida. Animar al clero a tomar medidas para mejorar sus habilidades de consejería.

PARA QUIENES QUEDAN
Muchas familias niegan que un ser querido se haya quitado la vida, aún en el caso de que haya una evidencia indiscutible. El proceso de negación es complicado por el sentido abrumador de la culpa y de la responsabilidad que siente la familia. Cada miembro se siente responsable por no haber prevenido la pérdida.
En todos los actos de este tipo hay un manejo de culpa. Todo suicidio está dedicado a alguien. Como si intentaran una especie de revancha sobre los otros. Por esto la familia y el núcleo en que se mueve la persona, quedan con un gran cargo de culpa.
Muchas veces los familiares se culpan a sí mismos, y creen que no deberían o que debieron haber dicho, o hecho algo. A menudo se sienten responsables por la muerte de la persona. A veces toma años luchar para salir a través de la intrincada telaraña de culpabilidad en que se encuentran aquellos que quedan atrás.
Es normal que las personas que están heridas se sientan culpables, pero estos sentimientos pueden ser reales o excesivos. La culpa real es el resultado de las cosas que hacemos intencionalmente para lastimarnos los unos a los otros; es el deseo de hacer algo por los errores pasados.
La culpabilidad excesiva, en cambio, provoca que la persona se tome toda la culpa y la responsabilidad por la muerte de un ser amado y de manera irreal asuma que si no hubiera hecho esto o aquello el ser querido aún viviría.
Un sentimiento de culpabilidad correcto hace que las personas traten de ser mejores. Pero un sentimiento de culpabilidad excesivo, una tendencia de culparnos a nosotros mismos por faltas que claramente no son nuestras, nos roba nuestra autoestima y nuestra capacidad de crecer y actuar.
Si los sentimientos de culpabilidad atormentan sin misericordia a una persona, es importante reconocer esos sentimientos. Al ignorarlos o reprimirlos, la culpabilidad sólo se intensifica. Encontrar el perdón empieza con la decisión de buscar y aceptar el perdón en el momento en que se ofrece.
Alguien dijo: "Dios te perdona. El interrogante es: ¿Te vas a perdonar a ti mismo?"
Al aceptar el perdón de Dios, las personas pueden empezar a perdonarse y a amarse a sí mismas, y a ser sanados de sus sentimientos de culpa.

CONCLUSIÓN
Siempre es mejor vivir, aunque a veces parezca que es sumamente difícil. Sea cual fuere la situación por la que está atravesando, problemas, soledad, depresión, miedos..., Dios siempre estará dispuesto a darle lo que necesita. Él puede proveerle de fuerzas para superar sus problemas, amor para llenar su vacío de afecto, y brindarle un propósito por el cual vivir.
Confíe en Dios, Él quiere ayudarle a valorar su vida y a vivir feliz.
 
"Aunque a veces parezca que es sumamente difícil... Siempre es mejor vivir." 


domingo, 10 de junio de 2012



Sonríe aunque estés llorando

Salmos 126: 5, 6 “Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.
Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas”

Esta mañana me acerque a una persona a charlar como normalmente lo hago y cuando me percate en sus ojos pude notar que lloraba, en ese momento le dije, no te preocupes sonríe porque la vida es larga y Dios te ama.

En ese mismo instante Dios coloco en mi mente la frase: “Sonríe aunque estés llorando” y me puso en mi corazón que tenía que escribir de eso.

Y es que la situaciones de la vida son duras y eso nadie lo puede negar, pero es lindo también saber en medio de todo eso que tenemos un Dios Todopoderoso al cual nada se le escapa.

Posiblemente este enfrentando una situación de esas que te sacan las lagrimas en donde por mas que quieras no le vez por donde este la solución, y es que para lo que nosotros es distorsionado y opaco, para Dios esta mas claro que el agua.
La Palabra del Señor dice en Romanos 8:28 “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”.
Esta es una cláusula en donde nos asegura que para aquellos que amamos a Dios no tenemos que preocuparnos a futuro, pues todas las cosas nos ayudaran para bien.

Llorar no es malo, al contrario considero que es una buena oportunidad para desahogarte de las situaciones que puedan venir a tu vida, pero aun en medio de tu llanto no debes perder la sonrisa.

No puedes perder tu sonrisa porque Dios ha prometido estar contigo en todo momento, en Josué 1:9 leemos: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”.

Y es que es reconfortable saber que Dios tiene el cuidado de nosotros y eso lo podemos leer en Mateo 6:26 “Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?”.

Amados no perdamos la sonrisa en medio de nuestro llanto, es paradójico pero es necesario entender que el llanto puede desaparecer, pero la sonrisa en nuestra boca nunca. Pablo decía: “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.” 2 Corintios 4: 17, 18.

No pierdas la sonrisa porque en medio de TODO eso que estas pasando debes tener la certeza y la seguridad de que DIOS NO TE HA ABANDONADO y es esa certeza y seguridad la que tiene que producir una hermosa y brillante sonrisa en tu rostro, no por las tribulaciones que estas pasando, sino por el resultado asegurado que tendrás en el Señor.

Llora si quieres, pero no te olvides de sonreír, porque la respuesta de Dios esta a las puertas.

viernes, 1 de junio de 2012

El Peligro de ceder territorio al enemigo



El peligro de ceder territorio al enemigo...
 Lectura Bíblica 2da. Reyes 18:13-24

Cierto día mientras distribuíamos folletos con mensajes sobre el evangelio en proximidades del río Cauca, al oriente de Cali, Colombia, nos encontramos con un drama humano sin igual en medio de la miseria.
Había un hombre que aparentaba más de sesenta años. Cuando un joven de nuestra organización le iba a compartir la Palabra de Salvación, resultó que conocía muchos más versículos Bíblicos que el joven. Al profundizar más en la conversación, resultó que el mendigo había sido pastor.

Nos contó que cuando su ministerio avanzaba victorioso y cada día evidenciaba más expansión en la ciudad, se dejó seducir por el pecado y cayó en adulterio. Abandonó su familia y el Pastorado para irse tras la mujer que finalmente, también a él lo abandonó.
Todo salió mal, terminó en desgracia y allí estaba frente a nuestros ojos, arrinconado, sin esperanza, viviendo de recoger desperdicios...

Si nos desprendemos de Dios, vivimos las consecuencias

Un problema del cristiano hoy día es olvidar que no por un día sino por siempre y en todo momento, debemos estar asidos de la mano de nuestro Señor Jesucristo. Cuando dejamos de depender de Dios, comienzan las dificultades.
Esto fue lo que ocurrió con uno de los reyes más prósperos de Judá. Ezequías había sido Bendecido y prosperado por el Señor, pero cuando se separó del Creador, llegaron los problemas.

La Escritura dice que:
“A los catorce años del rey Ezequías, subió Senaquerib rey de Asiria contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las tomó” (2da. Reyes 18:13). El monarca asirio era un gran guerrero. La historia menciona que conquistó gran parte de lo que se conoce como Arabia, Irak, Irán, entre otros territorios. En aquella época, uno de sus orgullos fue tomar la ciudad judía de Laquis.

No podemos ceder terreno al enemigo...

He conocido cristianos que tras servir al Señor, vuelven atrás y terminan en una vida disipada y pecaminosa. Le dieron espacio a Satanás, cayeron en la tentación de la mundanalidad y pagaron las consecuencias. Igual ocurrió con el rey Ezequías:
“Entonces... envió a decir al rey de Asiria que estaba en Laquis: Yo he pecado; apártate de mi, y haré todo lo que me impongas. Y el rey de Asiria impuso a Ezequías rey de Judá trescientos talentos de plata, y treinta talentos de oro” (versículo 14).

Si le abrimos portillos y huecos en el vallado, el enemigo espiritual tomará ventaja. Es como un luchador tramposo; busca el descuido de su contendor para atacarle. Y lo hace.
Igual ocurre con el mundo: Si jugamos con el fuego, nos quemamos. Si queremos participar de los placeres que nos ofrece la sociedad sin dejar de ser cristianos, nos engañamos y corremos el peligro de caer espiritualmente en la vida de fracaso de la que nos sacó el Señor Jesucristo.

Lo santo no se debe ni tiene que profanar

Todo aquello que consagramos para Dios, debe ser siempre para Él. Si le consagramos nuestra vida, si pactamos vivir en santidad delante de Su presencia (no en nuestras fuerzas sino con la ayuda Divina), debemos conservarnos en santidad, apartados del mal...

Lo grave es claudicar a nuestra palabra porque de nuevo nos veremos involucramos en el mundo de pecado, y le otorgamos al enemigo todo lo que por siempre debe corresponder sólo a Dios.

Así lo hizo el rey con su opresor Senaquerib. “Dio, por tanto, Ezequías toda la plata que fue hallada en la casa de Jehová, y en los tesoros de la casa real. Entonces Ezequías quitó el oro de las puertas del templo y de los quiciales que el mismo rey Ezequías había cubierto de oro, y lo dio al rey de Asiria” (versículos 15 y 16).

Si cedemos terreno, el enemigo pedirá más...

Cuando dejamos de orar, de leer la Biblia, de congregarnos, le concedemos terreno a Satanás. Y él no desaprovecha oportunidad.  Por el contrario, siempre nos pedirá más. Ezequías recibió un nuevo requerimiento de su opresor, el rey Senaquerib: “¿Cómo, pues, podrás resistir a un capitán, al menor de los siervos de mi señor, aunque estés confiado en Egipto con sus carros y gente de a caballo?” (Versículo 24).

¿Qué hacer ante una situación así? Esta pregunta la he escuchado muchas veces. Y de entrada permítame decirle que sí hay salida.
Primero, es necesario que haya un arrepentimiento sincero en nuestro corazón.
El segundo paso es pedir a Dios que tome control de nuestra vida...

Usted no puede seguir con esas ataduras, producto de caer de nuevo en el pecado. ¡Corte todo lazo de mundanalidad que le impide caminar rectamente delante del Señor! Dios espera una entrega absoluta. Es hora de comenzar ya...

Ah, y no olvide que es necesario deshacernos de todo aquello que nos puede recordar el pasado cuando estábamos inmersos en el pecado voluntario.
Todo lo que nos evoque esa existencia miserable, debemos cortarlo y botar fuera todo recuerdo...

Dios les continúe Bendiciendo grandemente.